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Monitor Audio Gold 100 6G

  • Foto del escritor: Manel Segarra
    Manel Segarra
  • hace 10 minutos
  • 7 Min. de lectura

Monitor Audio nos permite un vistazo a la gama Gold y, decir que nos han sorprendido, es quedarse algo corto.


Monitor Audio Gold 100 6G

El monitor de estantería pensado para montaje sobre soportes Monitor Audio Gold 100 va ya por la sexta generación. Ahora es un tres vías: incorpora un transductor de agudos de cinta junto con un woofer de medios de 3 pulgadas (76 mm) y un woofer de 8 pulgadas (203 mm). Visualmente es una imponente caja acústica con buenos acabados y un gran volumen en el interior del recinto. Su diseño es moderno pero sin formas demasiado originales. La unidad de pruebas es de un negro piano perfecto que queda bien cualquier ambiente. Esta versión 6G incluye la versión más reciente del transductor de agudos MPD III, un nuevo woofer de medios y un potente woofer de un material duro llamado C-CAM HDT. Conceptualmente, es un típico bass-reflex con puerto trasero. Los conectores se manejan sin herramientas pero se tienen que apretar mucho para sujetar bien el cable. Monitor Audio sigue siendo una empresa independiente de los grandes grupos que fue fundada en Cambridge por Mo Iqbal. El modelo que nos ocupa, a pesar de su origen británico, se fabrica en Asia. En todo caso, la sensación que da es el de un producto de calidad bien concebido y mejor terminado. Nada que ver con marcas medio artesanales que no llegan a ciertos niveles de acabados. Los monitores pueden utilizarse con los pies de la propia marca cuyo coste se debería añadir al de las cajas o con cualquier soporte de medidas standard.


Según me comenta el distribuidor en España, los altavoces ya han sido rodados. Por tanto, a los pocos días de tenerlos instalados en mi sistema, empiezo ya a analizarlos. No obstante, a lo largo de las horas invertidas en pruebas, parece que han continuado su evolución positiva. Por eso, intuyo que una pareja recién desprecintada podría llegar a ser un poco dura de entrada.


Una de las cosas que primero le exijo a unos altavoces de gama media-alta es que tengan una buena fidelidad tímbrica y que, o bien no coloreen o que, si lo hacen sea con un fin buscado y dentro de unos parámetros razonables. Los Monitor Audio no colorean, eso ya lo anticipo, pero para comprobar que sean creíbles reproduzco la versión de "La Llorona" del álbum "Frida" (2002) que, en realidad, es la banda sonora de la película homónima. La voz rota de la Vargas le da al tema un dramatismo impresionante y con una carga emocional que va in crescendo hasta el final del tema. Los Gold pasan la prueba con nota sobresaliente. No tienen nada que envidiar a algunas Sonus Faber que bordan las voces femeninas y la de Chavela Vargas en particular.


Monitor Audio Gold 100 6G

La formación que más me gusta de la pianista Hiromi es el trío con Anthony Jackson y Simon Phillips. Y quizá el mejor álbum sea ""Move" (2012). El primer tema, del mismo título que el disco, es una buena declaración de intenciones de lo que este trío es capaz de desarrollar. A veces parece que sean más de tres músicos los que están tocando. A otros altavoces que he tenido en mi sala parece que les faltaba oxígeno para seguir el ritmo de Hiromi y sus amigos. Los Monitor Audio Gold 100, en cambio, son muy rápidos. Atacan de forma fulgurante, demostrando una dinámica difícil de superar. La zona media es excelente, con el piano en primer término y con mucho aire a su alrededor. Sin duda, el hecho de ser un tres vías, permite alcanzar esta excelencia en la reproducción de los instrumentos principales. Por decirlo de una forma más gráfica, el piano está más adelantado y la Hiromi lo teclea con algo más de fuerza. Merece especial atención el bajo de Jackson. Se puede seguir no solo el ritmo sino la melodía. Subimos el volumen y comprobamos que ese grave no se descontrola. El bombo de la batería percute bastante seco. Es decir, no hay esa esponjosidad poco definida que a veces encontramos en según qué columnas. Y no, no me estoy confundiendo. Porque estos Gold, dado su rendimiento en la zona media y baja, casi son más comparables a unas buenas columnas que a unos monitores de estantería normales. Sin duda, juega a su favor el recinto, más grande de lo que aparenta y el tener un driver dedicado exclusivamente a las frecuencias bajas. Pero quiero volver al tema de los graves y para hacer una serie de comprobaciones. Escojo el tema "Shenandoah" del álbum "Josephine" (2009) de los Magnolia Electric Co. Se trata de una obra maestra de post-folk americano. Pero tiene una curiosidad, el grave está muy presente y casi hinchado. Cuidado, no me refiero a un error de grabación. Al contrario, es un sonido muy natural y con el resultado que pretendía el artista. El caso es que en mi sala, con casi todos los altavoces que he tenido, acaba reverberando un poco y alargando la nota más allá de lo que debiera. Con las Gold 6G y sin hacer ningún ajuste de preamplificación, consigo que el control sea absoluto. El problema ni siquiera se intuye. Los altavoces me dan todo ese grave que hay en la grabación, pero lo sujetan y lo frenan cuando corresponde. Por cierto, en ningún momento notamos ningún efecto bass-reflex. Todo lo contrario, el sonido es natural y muy orgánico. Y este resultado me lleva a plantearme una cuestión interesante cuyo resultado intuyo. Para ello, pongo el vinilo original de la época "Breathless" (1978) de Camel. Aquí ocurre lo contrario, en la grabación el contrabajo aparece en segunda línea y con cierta timidez. Conecto mi subwoofer REL y con un rápido ajuste del caudal de graves consigo integrarlo perfectamente con los Monitor Audio. El resultado es sublime, los graves se extienden y se dotan de algo más de cuerpo, pero sin ningún efecto artificial. De hecho, de no ser porque el sub lo he conectado yo mismo, podría pensar que toda la música emana exclusivamente de los monitores. Es verdaderamente interesante todo lo que está ocurriendo en este banco de pruebas.


Monitor Audio Gold 100 6G

Ahora vamos a analizar el carácter analítico (valga la redundancia) de los Gold 100. Para ello reproducimos el disco del maestro Vicente Amigo "Andenes del Tiempo" (2024). En el primer tema hay platillos, palmas, cajón y otras percusiones. Hay mucho detalle y muchas texturas detrás de la guitarra. Por si no lo había dicho hasta ahora, me encantan los tweeter de cinta porque pocas veces me defraudan. En esta ocasión refrendan esta preferencia mía porque los Monitor Audio Gold 6G exhiben la gran virtud de este tipo de drivers: tienen un gran nivel de detalle y transparencia, pero sin llegar a ser intrusivos o exageradamente quirúrgicos. Todos esos sonidos que condimentan el primer tema "Turrón y Chocolate" están donde tienen que estar, perfectamente identificados, pero sin enredar. En ese sentido, podríamos decir que los Gold 100 son bastante analíticos, pero priorizando siempre la elegancia y respetando escrupulosamente la tímbrica de cada percusión. Por ejemplo, son capaces de situar perfectamente a los palmeros detrás de la guitarra y ligeramente desplazados a la derecha.


Monitor Audio Gold 100 6G

Pero a estas alturas de la review, aun no he hablado de una de las grandes virtudes de las Monitor Audio. Para hacerlo, selecciono el tema "Ms. Garvey, Ms. Garvey" del álbum "Emergence" (2009) del prematuramente desaparecido trompetista Roy Hargrove. La dinámica es brutal. Es un tema difícil, con muchos músicos y tocando con muchas ganas. Y ahí aparece esa virtud de las Monitor: su capacidad de crear una escena grande, muy grande y rotunda. Pero prefiero otra palabra que las define mejor: las Monitor Audio Gold generan mucha presencia. Es decir, sitúan a los músicos en el espacio de forma casi holográfica y muy creíble. Nos olvidamos de que es una grabación y nos trae la Big Band al completo a nuestra sala.


Monitor Audio Gold 100 6G

Haciendo un balance general de todas las pruebas, puedo decir que los Monitor Audio Gold 6G son capaces de construir una escena alta y profunda. El grave destaca por el control. No detecto gran diferencia quitando o añadiendo el tapón de espuma en el bass-reflex trasero. Combinan a la perfección con un buen subwoofer aunque no es imprescindible. En caso de duda, los Gold 100 apuestan por la contención y nunca por sobredimensionar. Esta gestión de los graves permite que se puedan situar en salas difíciles. En todo tipo de géneros musicales, destaca el protagonismo de los instrumentos solistas y la voz humana, que quedan siempre bien definidos, emplazados y aireados gracias al trabajo del driver de medios. En escuchas nocturnas a bajo volumen, siguen siendo dinámicos, incluso sin perder un cierto punto de contundencia, con lo cual no se necesita girar mucho el dial para disfrutarlos. Con transistores casan a la perfección y respetan también el carácter del amplificador asociado porque no filtran lo que éste les entrega. Tímbricamente son neutras, pero dinámicamente tienden al espectáculo. Y esa capacidad de darlo todo con mucha energía, pero a la vez no perder nunca la mesura, las sitúa por encima de otras opciones de coste similar o incluso más alto. Porque, al final, estos Monitor Audio, más allá de su precisión y limpieza, lo que los define es su habilidad para recrear una presencia real de la música. Por compararlos con otras marcas de origen británico de similar filosofía, quedarían a mitad de camino de la serie 700 y 800 de Bowers&Wilkins y también en un punto intermedio de las series R y Reference de KEF. Pero con la ventaja de que, mientras que por precio se acercan a las opciones mencionadas más económicas de ambas marcas, por sonido, deberíamos compararlas sin complejos con las series superiores y que más que doblan su coste. Como apunte final, puedo comentar que las Monitor Audio Gold 100 6G me han convencido hasta el punto de que he decidido jubilar definitivamente mis apreciadas columnas italianas Sigma Acoustics T-11. Las Gold ahora ya forman parte de mi propio sistema.


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