top of page

Zehetmair Quartett - Johannes Brahms Op. 51 ECM

  • Foto del escritor: Fernando Alday
    Fernando Alday
  • hace 1 minuto
  • 5 Min. de lectura

ECM New series, dentro del catálogo de nuestra querida casa discográfica nos presenta esta última obra del Zehetmair Quartett, uno de los conjuntos más respetados del mundo de la música clásica.

Johannes Brahms Op. 51 ECM

Con un increíble rango dinámico (propio de una excelente grabación a un conjunto de esta índole), ECM nos deleita con una magnífica y técnicamente impecable presentación de la Op. 51 de Brahms. Esta grabación se sitúa, con naturalidad, en las lecturas más significativas de esta obra en tiempos recientes.


Se trata de una escucha compartida, profunda y consciente, donde cada decisión parece surgir de una comprensión interior del lenguaje brahmsiano y de una convivencia prolongada con la partitura. Estos cuartetos ocupan un lugar singular en la obra de Brahms. Son el resultado de un prolongado proceso de autocrítica y exigencia extrema. Durante años, el compositor destruyó numerosos intentos antes de permitir que dos cuartetos de cuerda vieran la luz en 1873. La sombra de Beethoven, omnipresente en este género, pesaba con especial intensidad. Brahms era plenamente consciente de que el cuarteto no admitía concesiones: allí no hay color orquestal que oculte una idea débil, ni virtuosismo solista que distraiga de la arquitectura. Todo queda expuesto.


El Op. 51 es fruto de esa tensión creativa. Son obras densas, de escritura compacta, donde la energía rítmica, la elaboración y el diálogo se entrelazan de manera incesante. Interpretarlas exige algo más que precisión técnica: requiere una inteligencia colectiva capaz de sostener grandes construcciones formales sin perder la intensidad del detalle. Hay tanto incluido en el lenguaje musical que el intérprete debe trabajar en distintos niveles (personal y en conjunto) de forma consciente.


El Zehetmair Quartett, fundado en 1994, ha construido su prestigio sobre una idea muy clara de la música de cámara: el cuarteto como organismo vivo, donde las jerarquías son móviles y la responsabilidad del discurso es compartida. Thomas Zehetmair, conductor y violinista de trayectoria internacional ampliamente reconocida, no traslada al cuarteto una lógica solista. Por el contrario, su liderazgo se ejerce desde la escucha y la interacción constante con (su actual alineación) Ruth Killius (viola), Jakub Jakowicz (violín) y el violonchelista Christian Elliott.


Esta ética de trabajo se percibe con claridad en la grabación. No hay protagonismos artificiales ni intentos de “embellecer” el discurso mediante efectos externos. El sonido del conjunto es sobrio, flexible y profundamente orgánico. Cada instrumento conserva su individualidad tímbrica, pero siempre al servicio de una respiración común.


Desde el primer movimiento del Cuarteto en do menor, el Zehetmair Quartett establece el tono de la lectura. El Allegro inicial no se precipita; avanza con una tensión controlada, casi contenida, que permite apreciar con claridad el entramado rítmico y motívico. El carácter dramático de la tonalidad no se subraya mediante acentos excesivos, sino a través de una articulación precisa y un fraseo que mantiene la presión interna del discurso.


La escritura brahmsiana, densa y a menudo compacta, encuentra aquí una transparencia poco común. Las voces intermedias, en especial la viola, adquieren un relieve expresivo que refuerza la sensación de diálogo real entre los cuatro instrumentos. El resultado es una lectura donde la arquitectura del movimiento se percibe con nitidez, sin que ello implique rigidez.


El Romanze ofrece un contraste elocuente. El Zehetmair Quartett evita cualquier sentimentalismo superficial. El canto es sobrio, casi reservado, pero profundamente expresivo. La calidez surge del equilibrio tímbrico y de la atención al color, no de un vibrato exagerado ni de dinámicas infladas. Hay en esta interpretación una serenidad reflexiva que permite que la música se despliegue con naturalidad.


El Allegretto molto moderato e comodo se mueve con una flexibilidad rítmica cuidadosamente dosificada. El carácter danzante nunca se vuelve ligero en exceso; permanece siempre anclado a una gravedad subyacente que recuerda la naturaleza introspectiva del lenguaje de Brahms. El Finale, en cambio, recupera la tensión inicial, con una energía contenida que se acumula progresivamente. El cuarteto maneja los contrastes con una inteligencia que privilegia la continuidad sobre el impacto inmediato.


El segundo cuarteto del Op. 51 revela un rostro distinto del compositor. Menos sombrío en apariencia, pero no menos complejo, exige una comprensión especialmente fina del equilibrio entre lirismo y estructura. El Zehetmair Quartett aborda el Allegro non troppo inicial con un sentido del pulso que evita tanto la pesadez como la ligereza. El resultado es un movimiento de gran coherencia interna, donde los cambios de carácter se integran de manera orgánica.


El Andante moderato es uno de los puntos más logrados de la grabación. Aquí se manifiesta con claridad la capacidad del conjunto para sostener una tensión expresiva en dinámicas contenidas. El sonido es cálido, íntimo, pero nunca difuso. Cada entrada, cada transición, parece cuidadosamente escuchada por todos los miembros, generando una sensación de conversación constante.


El Quasi minuetto recupera una referencia formal al pasado, pero filtrada por el lenguaje brahmsiano. El Zehetmair Quartett subraya ese carácter híbrido sin convertirlo en una cita estilística rígida. Hay ligereza, sí, pero también una ironía sutil, una distancia reflexiva que enriquece la lectura.


El Finale cierra la obra con una energía controlada, sin triunfalismos. El cuarteto evita convertir el final en una afirmación grandilocuente; opta por una resolución firme, coherente con el tono general de la obra. Esta elección refuerza la unidad del conjunto y deja una impresión de equilibrio y plenitud.


La contribución de ECM a esta grabación es fundamental. Fiel a su estética, el sello ofrece un sonido claro, espacioso y honesto. La acústica permite percibir la respiración del conjunto y la individualidad de cada instrumento sin perder cohesión. No hay artificios ni énfasis artificiales: la toma sonora acompaña la interpretación con discreción y precisión.


Este tipo de producción resulta especialmente adecuado para Brahms, cuya escritura camerística se beneficia de una captación que respete tanto la densidad armónica como la claridad de las líneas. El oyente tiene la sensación de estar situado en una posición privilegiada, lo suficientemente cerca como para apreciar el detalle, pero con el espacio necesario para que la música respire.


La lectura del Zehetmair Quartett no busca redefinir radicalmente la tradición interpretativa de los cuartetos de Brahms. Su aporte es más sutil y, precisamente por ello, más duradero. Se trata de una interpretación que se apoya en el conocimiento profundo del estilo, en la escucha mutua y en una ética musical que privilegia la verdad del texto sobre cualquier gesto efectista.


En un repertorio abundantemente grabado, esta versión se distingue por su coherencia interna y su madurez expresiva. No hay concesiones al dramatismo fácil ni a la emotividad superficial. Todo está cuidadosamente pensado, pero nunca suena calculado, por el contrario, la ejecución respira con una naturalidad revitalizante, sin duda, fruto de un trabajo profundo y colectivo.


El Zehetmair Quartett ofrece en esta grabación de los Cuartetos Op. 51 de Johannes Brahms una lectura sólida, introspectiva y profundamente musical. Es una interpretación que transmite seguridad sin rigidez, calidez sin sentimentalismo y rigor sin sequedad. Cada movimiento está construido con una atención minuciosa al equilibrio formal y al diálogo interno entre las voces.


Este registro se impone como una referencia contemporánea para quienes buscan acercarse a Brahms desde una perspectiva honesta y reflexiva. No pretende deslumbrar de inmediato; invita, más bien, a una escucha atenta y reiterada. En esa invitación reside su mayor virtud: la capacidad de revelar, con serenidad y profundidad, la compleja humanidad que habita en la música de Johannes Brahms.


Agradezco a DistriJazz la oportunidad de entrar en contacto con esta obra.

Comentarios


bottom of page