Kii Seven System
- Fernando Alday

- hace 7 horas
- 8 Min. de lectura
Un sistema completo, creado al rededor de una pareja de altavoces activos e infinitas posibilidades de ajuste.

Esta reseña se había programado, originalmente, para el 2025. Sin embargo, los buenos amigos de Mastering Mansion me informaron, con la debida antelación, que habría que posponerla pues el interés que el conjunto del Kii Seven System que tenían destinado a demostraciones estaba teniendo mucha demanda y, claro, había una pequeña lista de espera. Sin problemas, agradecí la consideración y mantuvimos el contacto. Aún así, no hay plazo que no se cumpla y, para arrancar el 2026, hemos recibido el conjunto de la pareja de altavoces activos Kii Seven y el Kii Control.
Advertido de que requerían algo de configuración, la invaluable ayuda de Nick me vino genial para quitarme un pequeño obstáculo del medio y dejar todo funcionando al 100%. No es que fuera complicado, simplemente no había yo entendido un paso esencial en el proceso y es que, la aplicación de Kii toma el mando y prioridad frente al Kii Control, por lo que ambas no coexisten, por el momento, como medios de control y gestión del sistema. Seguramente esto será modificado o actualizado en un futuro próximo. O no. No sé.
Por cierto Nick, lo siento, pero he borrado por error la configuración previa que había en el Control. Espero no haya sido muy importante.
Construcción.
Vamos por partes, a como nos gusta, que así me organizo mejor. Es lo que tiene ser disperso saben. En una ocasión... Esperen, que me lío. El "Sistema" está compuesto por una pareja de altavoces Kii Seven y un Kii Control. Los altavoces son activos o, como dicen algunos, auto amplificados. Cuentan con un diseño curioso o, mejor dicho, poco habitual, pues llevan un par de drivers a los costados (algo sobre esto más adelante). En el conjunto de demo, el acabado es en el color "Fine Touch Dark Grey".

El conjunto de altavoces y controlador funciona como un ecosistema completo donde procesamiento, amplificación y control operan de forma unificada haciendo falta, únicamente, una fuente. Su tamaño, el de un monitor estándar, contrasta con la escala sonora que proyectan. La presentación es amplia, bien proyectada, clara y estable, con una sensación de presencia que trasciende al volumen de la sala. La experiencia combina exactitud espacial con una reproducción rica en textura y matices. Mucha presencia y autoridad al momento de reproducir frecuencias graves.

El altavoz en sí, esta compuesto por 1 tweeter, 1 driver de medios de 5" y 2 drivers laterales encargados de los graves, cuyo diámetro es de 6.5". En la parte trasera, ubicamos el panel de control, donde podemos elegir ajustes de graves, medios o agudos, así como la fuente. Los LEDS en la parte trasera resultan útiles en cuanto a la selección, pero poco relevantes una vez los altavoces se ubican en su sitio o se utiliza la app o el Kii Control para operarlos.

En la parte inferior de cada altavoz, los conectores para fuentes, comunicación y corriente ocupan un reducido espacio, destaca que es posible conectar fuentes analógicas, aunque únicamente mediante XLR lo que denota el ADN de estudio del equipo.

El Kii Control centraliza volumen, selección de fuente y ajustes acústicos con precisión. La interacción es inmediata y el flujo de señal se mantiene optimizado dentro del entorno Kii. Bastan un par de cables de corriente y los de interconexión entre control y altavoces. El sistema es de instalación simple gracias a esta reducción de componentes y, la optimización del espacio es notable. Si prescindimos del Kii Control y optamos por la App, nuevamente nos encontramos con flexibilidad, facilidad de utilización y respuesta sin contratiempos.

El mando está compuesto por una cuerpo de plástico de alta calidad, en el que encontramos una pequeña pantalla a color OLED, clara pero a mi parecer, en exceso reducida en cuanto a tamaño, un mando rotativo y una serie de botones físicos. Los botones físicos cumplen la misma función de navegar por el menú que permite el mando rotativo el cual, al pulsarlo, enciende o apaga el equipo, permite bajar el volumen (función mute) y acepta los comandos para navegar por el menú. El Kii Control admite conexiones Coax SPDIF, Óptica TOSLINK y USB (hasta LPCM 24/384kHz o DSD64/128 en USB). No he encontrado información con respecto al DAC utilizado para la conversión.
El menú, en sí, es bastante completo, siendo lo más relevante la posibilidad de cambiar de fuente (todas digitales) y el acceder a los perfiles configurados en relación a los parámetros de EQ. El manual es relativamente denso, pues las funciones son muchas y complejas con requerimientos de entendimiento técnico medio. No quiero ir muy profundo en este tema, pues ocuparía un espacio desproporcionado de la entrada y nos perderíamos la oportunidad de seguir discutiendo el sonido y prestaciones en sí.
Como he dicho antes, y recalco: El Kii Control y la app no coexisten, tomando preferencia esta última en caso de estar ambos conectados. Por lo que recomiendo considerar esto al momento de montar el equipo y utilizarlo. Yo, finalmente, decidí prescindir de la app para parte de la prueba y utilizar el control como mecanismo principal. La longitud del cable de comunicación, basado en conectores tipo red, permite operarlo desde una distancia considerable al resto del equipo, siendo la limitación real, la distancia máxima que nos permita la interconexión a la fuente de sonido.
Como suenan.
La instalación es muy sencilla. De hecho, me ha sabido hasta un poco mal que no he necesitado nada de mi equipo habitual. Las he colocado en un par de soportes para monitores en la sala grande de casa, las he conectado a la corriente y entre ellas, a través de cable de red. Como fuente he utilizado un Streamer basado en un Raspberry Pi 5, sobre el cual hablaremos en una reseña próxima. El mismo conectado a mi servidor de ROON de forma inalámbrica, haciendo streaming desde mi biblioteca de archivos digital y, por supuesto, Qobuz. Aunque, la aplicación permite la conexión directa a través del Qobuz Connect y otros servicios de streaming, al utilizar el Kii Control, preferí dicha configuración. Los cables han sido los que venían en el equipo, saliendo vía USB desde el Raspberry hasta el Kii Control.
Tras un pequeño mareo que le he pegado al buen Nick, logré poner todo a funcionar sin mayores contratiempos. Ahora bien, una de las principales ventajas de estos altavoces es el hecho que permiten un ajuste muy fino de control de tono, así como su configuración para dispersión de sonido en modo Cardioide, lo que elimina modos de respuesta en las salas no tratadas acústicamente. Desde luego, en un primer momento, utilicé un ajuste totalmente "plano" y, he de decir, que el resultado fue bastante bueno. No suelo tirar de control de tonos ni EQ. En la sala pequeña tengo el tema bastante controlado con tratamiento acústico, en la grande, algún apaño tengo hecho con los muebles, cortinas, alfombra y demás, sin tener tratamiento, suelo tener buena respuesta. Pero vuelvo a esto en un momento.

Por recomendación de Nick, no me preocupé por separarlas mucho de la pared trasera, pues me aseguró que no se verían afectadas de manera negativa como los altavoces "tradicionales", además que permiten un ajuste detallado según parámetros de sonido y EQ. Con todo en "plano", el perfil tonal fue neutro y extendido. El grave alcanzó buena profundidad con autoridad y bordes definidos, manteniendo control dinámico incluso a niveles de escucha ligeramente elevados. La articulación fue precisa y la textura se percibe con claridad. Esto fue especialmente evidente escuchando Hard - Hayley Williams. Un grave con autoridad y presencia que no opacaba la línea vocal del tema.
La zona media destaca por su transparencia y naturalidad. Las transiciones entre registros fluyen con continuidad, permitiendo que voces e instrumentos acústicos se expresen con timbre creíble y microdetalle perceptible. Laura Nyro - Captain For Dark Mornings (Album Version) dió cuenta de ello con buena extensión y detalle amplio en el escenario. El contrapunto de detalles acústicos en los registros más elevados nos prestaba oportunidad de verificar la buena proyección de los Kii Seven y el apego cartesiano a su precisión.
El agudo ofreció extensión limpia y resolución elevada. La información ambiental y los armónicos superiores contribuyeron a una escena abierta y aireada, reforzando la sensación de espacio real. Como test de "tortura" para este detalle, suelo utilizar algún elemento que contribuya fuertemente a la presencia de platillos o detalles en el rango más elevado, pero en esta ocasión decidí pivotar hacia algo más complejo, pues parecía que el conjunto de Kii podía con ello. Elegí Glassworks I. Opening (Instrumental) - Philip Glass Ensemble. El detalle de las teclas del piano, en los registros superiores debe presentarse defindio, no emborronado y con buena lateralidad en términos de espacio y ubicación. En análisis, las Kii Seven hicieron un trabajo excepcional en este sentido y dieron buena cuenta de la imagen que la grabación contiene.
La escena sonora combina anchura, altura y profundidad de manera proporcionada. El sistema proyecta un escenario amplio y estable, con excelente separación entre elementos y una imagen precisa en todo el campo estéreo. Gracias a esta capacidad para el detalle, las voces se presentan con foco y corporeidad. Los instrumentos ocupan posiciones claras dentro del espacio sonoro, con capas bien diferenciadas y una sensación de realismo. En general, considero que se trata de un sistema de reproducción con capacidades muy elevadas y una excelente presentación.
Conclusión
Las Kii Seven en configuración System con Kii Control constituyen una solución activa de alta ingeniería en formato compacto. Su combinación de control de EQ, procesamiento digital avanzado y amplificación dedicada permite una reproducción amplia, detallada y equilibrada.
La dispersión cardioide del sonido, evita la resonancia en la parte trasera del altavoz, facilitando su ubicación cerca de la pared trasera para aquellas salas que no disponen de muchas opciones de ubicación. En la práctica pude notar que, efectivamente, se veían poco afectadas por la proximidad a la pared trasera, permitiendo que los soportes estuvieran más atrás de lo habitual, comiéndose menos espacio de la sala que de costumbre.
El conjunto ofrece una experiencia sonora tridimensional, precisa y envolvente, adaptada a espacios contemporáneos y orientada a oyentes que valoran exactitud técnica y presencia realista en la reproducción musical. El sistema de ajuste del EQ funciona excepcionalmente bien, es intuitivo y de fácil configuración. Ahora bien, recomiendo utilizar algún sistema de medición para afinarlo lo más posible pues, hacerlo a oído, puede resultar tedioso y, en definitiva, no rendirá los mejores resultados.
Si en la sala grande me parecieron excepcionales, al trasladarlas a la sala pequeña comprendí para lo que están hechas. El Kii Control se convirtió en un excepcional aliado para ajustar los parámetros, el volumen, fuente, todo al alcance de la mano. En el entorno tratado, el volumen se pudo incrementar y la calidad del sonido lo hizo en conjunto de forma exponencial. Con el ordenador como fuente, pude disfrutar del sonido con excepcional calidad en formato de campo cercano. Excelente presencia de graves y extensión en los registros más elevados. Para aplicaciones de monitoreo en estudio, escucha en salas de reducidas dimensiones y otras aplicaciones similares, me cuesta trabajo pensar en una mejor opción para tal calidad de sonido en términos de su precio.
El precio, por cierto, ronda los €7.900. Incluidos los 2 altavoces y el Kii Control, así como los cables necesarios para su interconexión. Resta, únicamente, agregar una fuente de vuestra preferencia y, como recomendación, un par de soportes para los altavoces. Están disponibles a través de Mastering Mansion.



















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