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Magic Beans Audio

  • Foto del escritor: Fernando Alday
    Fernando Alday
  • 29 may
  • 5 min de lectura

Calibración acústica con True Target de Magic Beans Audio: El detonante de una obsesión digital

La acústica es el componente más subestimado, incomprendido y conflictivo de cualquier cadena de audio de alta fidelidad. Podemos gastar fortunas en electrónicas ultra transparentes con tasas de distorsión ridículamente bajas, o en cajas acústicas de diseño exquisito. Sin embargo, en el momento en que colocamos esos componentes en una habitación real, la física se impone. Las paredes, las esquinas, las ventanas y el mobiliario interactúan con las ondas sonoras, emborronando la escena, alterando el timbre y generando molestas resonancias en las frecuencias graves.


Tradicionalmente, solucionar estos problemas implicaba dos caminos igualmente complejos: llenar la sala de paneles acústicos pasivos, los cuales pueden resultar en una vista o implementación que resulta invasiva o pelearse con interfaces de software profesional que requerían un máster en ingeniería acústica.


Hace unas semanas, coincidiendo con la renovación de mi equipo de referencia para las reseñas de la web, me encontré en el escenario ideal para experimentar. Con un sistema tan clínico y resolutivo, cualquier cambio en la sala se percibiría al instante. Fue en ese momento cuando surgió la oportunidad de colaborar con Magic Beans Audio, una plataforma que promete democratizar la corrección de sala a través del software True Target. Lo que empezó como una simple prueba técnica terminó convirtiéndose en el inicio de una profunda obsesión.


¿Qué hace diferente a True Target?

La mayoría de los sistemas de corrección de sala genéricos aplican curvas de destino estandarizadas que no tienen en cuenta las particularidades de cada altavoz. La propuesta de Magic Beans Audio se desmarca de esto mediante un enfoque mucho más sofisticado y respetuoso con el carácter de nuestro equipo.


El software utiliza un algoritmo propietario denominado Unified Sound Field EQ (Ecualización de Campo Sonoro Unificado). Este sistema divide el espectro en función de la zona de transición de la habitación:

  • Por encima de la zona de transición: Aplica una corrección analizando la respuesta pseudo anecoica de cada canal de forma individual, optimizando el sonido directo del altavoz sin alterar drásticamente su perfil tímbrico natural.

  • Por debajo de la zona de transición: Aplica una ecualización global en el punto de escucha para unificar la respuesta de graves, donde la sala es la que verdaderamente manda.


Además, cuenta con una función llamada Directivity Detect, la cual detecta los desajustes de directividad inherentes al diseño físico del altavoz para evitar una sobrecorrección digital que fatigue el oído. En otras palabras, la solución propuesta es una curva "a la carta" para nuestros altavoces, evitando que pierdan su carácter y, únicamente, aplicando una curva que los "doma" para que rindan a su mayor capacidad en nuestra sala de escucha.


El hardware asociado y los preparativos

Para llevar a cabo una medición rigurosa, opté por un estándar de la industria aficionada: el micrófono USB calibrado miniDSP UMIK-1. Es relevante lo que, a continuación os explicaré:


El ecosistema de True Target destaca por su flexibilidad multi plataforma, siendo compatible de forma nativa con Mac, PC, Android e iOS. En mi caso, opté por conectar el UMIK-1 directamente al ordenador utilizando un cable USB de buena longitud para moverme con total libertad por la sala. Pero, gracias a esta orientación multi plataforma, puedo también realizar la medición necesaria desde mi teléfono móvil, sin tener que cargar o lidiar con el ordenador y cables de excesivas longitudes. Este es otro de los puntos fuertes de Magic Beans.


Un detalle técnico fundamental que facilita la plataforma es que el paquete incluye su propio banco de señales, el Periodic Pink Noise Pack (un paquete de ruido rosa periódico a 48 kHz). Este tipo de ruido es indispensable para que el software analice de forma rápida y ultra precisa la respuesta en tiempo real sin desfases.


El proceso de calibración paso a paso

Frente a las extenuantes jornadas de medición manual que habitualmente exigen otros entornos, la implementación de la app fue sorprendentemente ágil, completando el proceso en apenas 20 minutos gracias a una interfaz guiada por video tutoriales muy claros.



  1. Configuración de entrada: Tras iniciar True Target, se selecciona el archivo de calibración propio del UMIK-1 para asegurar la linealidad del micrófono.

  2. Método Moving Mic (Micrófono en movimiento): En lugar de realizar capturas estáticas en puntos rígidos, el software saca partido al método de micrófono en movimiento. Iniciada la reproducción del ruido rosa periódico, se realizan barridos lentos y constantes dibujando una cuadrícula imaginaria alrededor de la zona principal de escucha. Esto permite capturar una media espacial muy realista de cómo interactúa el sonido en el espacio físico.

  3. Análisis y generación de curva: En menos de un minuto por canal, el sistema procesa la información y genera un perfil correctivo totalmente personalizado basado en la distancia de escucha y la respuesta real detectada, mostrando incluso un análisis post-EQ para verificar el comportamiento de la corrección antes de guardar.


Exportación a Roon y configuración del sistema

Una vez conforme con la respuesta obtenida en el software, llegó el momento de llevar los resultados al corazón digital de mi equipo. True Target ofrece un abanico inmenso de opciones de exportación (desde formatos paramétricos tradicionales hasta archivos compatibles con procesadores Dirac o MiniDSP). Al utilizar Roon como cerebro de mi frente digital, exporté los resultados como un archivo de filtros de convolución WAV.



La configuración en Roon fue inmediata:

  • Accedí al menú de Procedimiento de Señal Digital (DSP) de mi zona de escucha.

  • Activé el módulo de Convolución y cargué el archivo ZIP generado por True Target que contiene las respuestas de impulso para el canal izquierdo y derecho.

  • Aseguré el nivel de headroom de Roon en un ajuste preventivo de -6 dB para evitar cualquier atisbo de clipping digital debido a los picos de ganancia corregidos por el filtro. Luego, con la escucha, fui ajustando hasta notar que, incluso en los pasajes más exigentes de música con mucho rango dinámico, destacada presencia de graves o picos de agudos, no tuviera clipping.


El veredicto de escucha: El nacimiento de la necesidad

Activar y desactivar el filtro de convolución en Roon con solo un clic permite evaluar el rendimiento de forma instantánea. La diferencia no es sutil; es una revelación absoluta.



La primera sensación es de un control y una limpieza sobrecogedores en las frecuencias bajas. Esas notas de contrabajo o bombos que antes se tornaban densas y desdibujadas debido a los modos propios de mi sala recuperaron de golpe su articulación, su pegada y su textura real. Al liberar al rango medio de la presión de unos graves descontrolados, las voces ganaron una presencia física y una claridad que colocaban al intérprete justo en el centro de la sala. La escena sonora se expandió tanto en anchura como en profundidad, con una separación instrumental quirúrgica donde cada elemento ocupaba un lugar tridimensional preciso.


Experimentar esta transformación en el frente digital fue una experiencia maravillosa, pero inmediatamente abrió una interrogante que amenazaba la paz de mi rincón de escucha: si el motor de audio de Roon y los filtros de convolución de Magic Beans Audio han sido capaces de liberar el potencial de mis archivos digitales y plataformas de streaming... ¿qué va a pasar ahora con mi frente analógico? ¿Cómo voy a soportar escuchar el giradiscos sabiendo el rendimiento real que mis cajas acústicas pueden dar cuando se corrigen los defectos de la sala?


Ese dilema, queridos lectores, fue el que me empujó de cabeza al siguiente y definitivo agujero negro: la odisea de digitalizar la señal de mi giradiscos para obligar a Roon a procesar mis vinilos en tiempo real. Pero esa historia, con sus tarjetas de sonido de segunda mano y comandos Unix, se las contaré en la próxima entrega.


Mientras tanto os digo, el software está disponible en la web de la compañía: Magic Beans Audio y tiene un coste de unos €218 euros. El micrófono suele costar al rededor de €100.

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