VULKKANO ARC 5 MKII
- Fernando Alday

- hace 2 horas
- 10 min de lectura
Altavoces activos de precio accesible y rendimiento de primer nivel.

Más de una vez lo he pensado y, si, incluso he llegado a decirlo abiertamente: uno de los productos que más crecerán en el futuro de la alta fidelidad (a la par que aquellos dedicados al streaming, serán los altavoces activos.
Al menos. Así lo veo yo. Y os diré el porqué: economía. No, no me refiero a la concepción extensa y académica de la ciencia que apadrinó Adam Smith. Me refiero a la economía personal del audiofilo que debe buscar ahorro en el disfrute de su afición o, también a aquel a quien el valor del producto le orienta en sus compras.
Si lo pensamos por un momento, los altavoces activos tienen muchísimo sentido. Menor demanda de espacio, ahorro en comparación a la compra de un amplificador integrado o un precio y amplificador. Ahorro en cables de interconexión. Y así, podríamos pensaren un par de escenarios más.
Por el contrario, también tienen algunos rasgos limitantes que, a mediano y largo plazo, hacen que sean descartados: incapacidad de integrarse en un equipo modular, limitaciones en cuanto a cambios de amplificación, mayor peso, entre otros.
Fuera de estos conceptos prejuiciosos, yo soy partidario de escuchar muchas cosas distintas y, así, poder formarme una opinión propia. No son los primeros altavoces activos que escucho, ni serán los últimos con toda certeza. Pero sí que no dudé ni un instante cuando se me ofreció la oportunidad de ponerlos a prueba en mi sala.
No sólo por el hecho que muestran promesa, sino que además se trata del esfuerzo de una marca española (a las que hay que apoyar en la medida de lo posible) así que, habiendo dado el "sí quiero", unos días después, las Vulkkano ARC 5 MK II llegaban a casa en una bonita caja impresa del producto.
Construcción.
Se trata de una pareja de monitores activos, es decir, auto amplificados. El monitor "maestro" cuenta con una placa de amplificación clase D en la parte trasera. Esta placa presenta, por su parte, incontables elementos que debemos desarrollar:
Comenzamos por lo más evidente, 3 mandos rotativos que se dividen las funciones de volumen, agudos y graves. Esto nos permite, no sólo gestionar el volumen de reproducción en la sala (cosa que también se puede hacer desde el mando a distancia, al que volveremos en un par de párrafos), sino que permite también ajustar la respuesta de los graves y agudos en la sala, gestionando su respuesta y ajustando el sonido a nuestra preferencia personal. En mi caso, he bajado un poco los graves y he subido algo más los agudos, pues la sala principal no tiene tratamiento acústico, pero sobre esto, algo más en unas líneas.

Directamente bajo los mandos descritos, el switch de encendido y el conector para el cable de corriente. Aquí, ninguna sorpresa ni mucho menos, el cable provisto es de buena calidad y se agradece que sea desmontable pues esto permite, si es necesario, cambiarlo por uno más largo o corto, según el caso.
En el lado derecho de la placa, encontramos las conexiones: Entrada de línea RCA, entrada óptica, USB-C, una salida para subwoofer mediante cable coaxial y, por último, el terminal tipo aviación para el cable que alimenta el altavoz "esclavo". Se aprecia calidad y buena construcción en la placa de amplificación, así como todos sus conectores y terminales. Además, las ARC 5 MKII admiten conexión mediante bluetooth. Muchas opciones y muy completas, ¿No?

La placa de amplificación produce 100W lo cual, para una pareja de monitores, suele ser más que suficiente. En mi caso, en una sala relativamente grande, no hace falta subir mucho el volumen para disfrutar de la música o el contenido que se transmite a través del televisor.

En el "bussiness end" como dicen los americanos, si desmontamos las rejillas magnéticas, encontramos 1 tweeter de cúpula de seda de 1" y 1 woofer de 5.25", encargados de la proyección de las ondas de sonido. En el caso del altavoz maestro, también encontramos un LED que funciona como indicador del estado de encendido o reposo de los altavoces, así como indicador de la fuente mediante cambios de color.

Los altavoces se acompañan de un mando a distancia que permite controlar todas las funciones, exceptuando el ajuste de agudos y graves descritos en los párrafos anteriores. No me parece algo necesario, pero lo menciono igualmente. Desde el mando, hecho de plástico pero con buen tacto, dimensiones y respuesta, podemos encender o apagar, cambiar de fuente, ajustar volumen y activar perfiles predeterminados de sonido, como música, diálogo y película. Igualmente, en el mando a distancia se encuentra la opción de activar o desactivar la función "VB" que, asumo, significa "Virtual Bass" lo que incrementa la respuesta en graves del conjunto y produce, aunque exagerado, un muy potente grave desde los pequeños monitores. Mi preferencia es desactivarlo para música y diálogo en televisión pero, en modo "movie" puede rendir algún resultado que sorprende. Claro, esto si no hemos emparejado un subwoofer a nuestros monitores, cosa en extremo simple por 2 razones: Primero, la conexión dedicada en la placa de amplificación y, en segundo lugar, por que Vulkkano también comercializa subwoofers con prestaciones bien ajustadas a sus monitores.
Siendo la evolución de los anteriores ARC 5, los MK II presentan algunos cambios. Entre lo que he podido apreciar (según especificaciones en la web de la marca): Es el cambio a una fuente de alimentación interna y el cambio en el conector USB de A a C.

Los Vulkkano ARC 5 MKII están disponibles en 2 acabados: Negro y Marrón, siendo este último un laminado de madera similar a la acacia. He elegido este último por dar un pequeño toque más discreto a la sala de estar de casa, donde los he ubicado flanqueando el televisor.
Como suenan.
Bien, como se trata de altavoces autoamplificados, requieren poco material adicional. Les coloqué en la sala grande de casa, sobre una pareja de soportes para monitores que uso habitualmente (Vulkkano ofrece también soportes para sus monitores a precios muy razonables). Utilicé los cables de corriente y vínculo entre altavoces que provee el fabricante, requiriendo añadir únicamente un cable óptico para conectarles a mi televisor. Con el que probé también la conexión vía Bluetooth, decidiéndome al final por la conexión óptica. La conexión ARC no la he utilizado pues, en mi experiencia, al menos con mi televisor, causa algún problema de tanto en tanto.
Tras probar los altavoces y ajustar un poco la respuesta en frecuencias de los graves y agudos a mis preferencias en sala, utilicé el servicio de Streaming a través de Qobuz Connect, con muy buenos resultados, pero... Como se trata de unos altavoces ligados a un televisor smart (como fuente principal), tengo acceso a vídeo, películas, audio en streaming de alta calidad y la consola de videojuegos como fuentes. Así que no nos limitaremos a la música en esta reseña.

Con contenido en streaming desde plataformas de vídeo como Netflix, Prime Video o Disney +, los resultados son muy superiores a la utilización de una barra de sonido genérica, nada que decir si nos limitamos a opciones en el rango de precios de las Vulkkano. Los altavoces ARC 5 MKII superan con creces la potencia, profundidad y separación que una barra de sonido estándar nos provee, además que permiten mayor flexibilidad en la configuración.
Por ejemplo, las secciones musicales en Spider-Noir, la música se transmitió con excelente presentación y, sinceramente, se agradece la mejor calidad y mayor proyección de sonido que presentan las Vulkkano con respecto a los altavoces estándar del televisor, pues es más fácil apreciar los diálogos y escuchar los detalles de las series y películas. Como no podía faltar, mi hija tuvo su turno frente al televisor y con una película de Disney, nuevamente, pudimos disfrutar de mayor claridad y mejor presentación tanto de los diálogos como los números musicales, una experiencia más immersiva y completa sin duda.
Con ROON y Qobuz (sí, el televisor admite reproducción a través de Roon) la música sonaba muy bien, aunque debo admitir que el eslabón débil (la conexión del televisor) hacía que en ocasiones ocurrieran cortes. Fue aquí que busqué alguna otra opción.
Para tratar de salvar el pequeño problema que la reproducción de música me suponía, hice uso del ifi audio ZEN Air Blue 2 que, hace unos días, había llegado para reseña. Sí, los altavoces ya tienen bluetooth, pero el ifi me permite el uso de mejores códecs (aunque el iPhone me limite a AAC de forma nativa, con el AAC presentando una mejora mínima frente al códec SBC de las Vulkkano). Además provee un mejor DAC, pues el Qualcomm QCC3095 tiene mejor rendimiento que el DAC interno. Esto únicamente requirió el uso de un cable RCA, siendo esta necesidad cubierta por el Viablue NF-S1 Silver que tenía a mano, que cumple con las necesidades del conjunto en exceso.
AAC me resulta suficiente para la escucha, si logro apagar la parte de mi cerebro que gestiona las pretenciones audiófilas. Entendiendo que la fuente es la que es, con ánimo de disfrutar música, tenemos excelentes resultados. Utilizando así ROON ARC en mi móvil, puedo acceder a toda mi biblioteca e, incluso, reproducir mi giradiscos desde la otra sala de casa. No entro en detalles, puesto que hay un texto próximo a publicarse al respecto), pero la calidad es más que aceptable y es posible disfrutar así de la totalidad de mi colección de música. Además, con la salida óptica conectada y a través de la consola Xbox One que vive bajo el televisor, pude reproducir CD's sin problema, manteniendo su calidad. Pero no me adelanto. Para exprimir de verdad el ADN musical de estos monitores en un contexto puramente estéreo, decidí sentarme a realizar una escucha atenta y desgranar tres piezas que conozco al dedillo, buscando evaluar cómo gestiona el conjunto la tímbrica, la separación y el equilibrio tonal.
En primer lugar, quise evaluar la reproducción vocal y la densidad del rango medio seleccionando la imponente interpretación que hace Gregory Porter de "Nature Boy" (Nat King Cole & Me). Aquí las Vulkkano mostraron una honestidad y una presencia que me sorprendieron gratamente para un equipo de este precio. La portentosa voz barítona de Porter se plantó en el centro de la sala con una textura limpia, profunda y un cuerpo muy agradable, sin ese molesto emborronamiento en la zona baja-media que suelen arrastrar los monitores activos económicos mal ajustados. La sección de cuerda que acompaña al tema mantuvo su aireación en un segundo plano bien definido, demostrando que el woofer de 5.25 pulgadas sabe ser sutil y respetar las frecuencias vocales principales sin intentar imponerse.
Pasando al folk rock acústico, recurrí a "Heart of Gold" de Neil Young (Harvest). Este tema es una prueba de fuego para evaluar la transición entre frecuencias, ya que la armónica de Young puede resultar hiriente si el diseño no es fino. Tras el pequeño ajuste que hice previamente en el potenciómetro trasero, elevando un punto los agudos, la armónica sonó vibrante y aireada, con la "mordida" justa pero sin llegar a fatigar. Por su parte, el rasgueo de la guitarra acústica mostró una separación de cuerdas más que digna, permitiendo seguir el ritmo con total facilidad y con un sentido del tempo muy contagioso.
Para cerrar el banco de pruebas musical, introduje una obra de envergadura clásica: la "Sinfonía n.º 5 en do menor" de Beethoven bajo la dirección de Carlos Kleiber con la Filarmónica de Viena. Evidentemente, no podemos pedirle a unos monitores de estantería económicos la macrodinámica ni la escala de unas columnas de gran formato pero, he de admitirlo, las ARC 5 MKII salvaron el envite con mucha dignidad.
El famoso impacto inicial de los metales y las cuerdas se transmitió con una pegada seca y una velocidad transitoria notable, cortesía de la eficiencia de la amplificación interna en clase D. La imagen estéreo fue lo suficientemente ancha como para ubicar los grupos instrumentales en el plano horizontal de mi sala de estar, sin que la masa orquestal se apelmazara en los pasajes más complejos.
Por último y, aunque no utilicé este formato para la evaluación final del sonido, sí que lo usé en el "día a día". Un detalle que aprecié particularmente útil en la reproducción con Bluetooth es que, si la fuente está conectada directamente a los altavoces, el mando a distancia gestiona la reproducción en términos que permite pausar, reproducir o cambiar de música desde el mando, nada mal.
Datos Técnicos.
Material del tweeter / Tamaño: Φ25 mm / 6 Ω ×2 / 10 W, cúpula de seda
Material del woofer / Tamaño: 5.25'' / 4 Ω ×2 / 20 W, imán externo, cubierta de tela negra con borde de goma
Crossover interno: 40 Hz–2000 Hz, 2000 Hz–20 kHz
Chips de amplificación: AD82584F / AD83586B
Códec Bluetooth: SBC
Potencia RMS: 100 W
Respuesta de frecuencia: 40 Hz – 20 kHz
Dimensiones: 168 × 240 × 278 mm (Ancho × Profundo × Alto)
Peso: 7,45 kg
Relación señal/ruido: ≥ 85 dB
Entradas: Bluetooth, RCA, Óptica, USB-C, HDMI ARC
Salidas: SUB OUT
Material del gabinete: MDF
Ángulo de dispersión: 90°–120°
DSP integrado: Película / Música / Diálogo
Adaptador de corriente: AC 100–240 V ~ 50/60 Hz
Distorsión (THD): ≤ 1 %
Conclusiones.
La economía inteligente y la versatilidad operativa. Tras semanas de convivencia en el núcleo de mi sala de estar flanqueando el televisor, puedo afirmar sin tapujos que estamos ante una de las soluciones más redondas y sensatas del mercado actual para quienes busquen un sonido de primer nivel sin complicarse la vida con racks de electrónica modular ni presupuestos prohibitivos.
Ofrecen una respuesta acústica excelente que supera con creces a las barras de sonido de su mismo precio, y a esto se le suma una gran flexibilidad de conexiones. Ya sea resolviendo la papeleta cinematográfica a través de la entrada óptica, sirviendo como plataforma de juegos con la consola o transformándose en un sistema Hi-Fi de sobremesa gracias a la conectividad Bluetooth apoyada por el pequeño iFi ZEN, las ARC 5 MKII responden siempre con autoridad, dinamismo y un control encomiable.
Para cuando esta entrada se ha publicado. Las ARC 5 MKII llevan ya unos meses en casa. Han funcionado sin parar, con un sonido potente, bien claro y con excelente proyección. No me han dado ningún problema e, incluso, mi esposa ha dicho que quedan bien en la sala, agradeciendo también la mejora en la claridad del volumen del televisor para mirar series y películas y, desde luego, para música.
A manera de conclusión final: Que una propuesta con este nivel de prestaciones, un diseño tan estético en su acabado de madera de acacia y una electrónica interna tan solvente lleve el sello de una marca española es motivo de alegría y, desde luego, de un apoyo totalmente merecido. Vulkkano ha refinado su monitor de gama media dotándolo de una madurez técnica incuestionable en esta segunda iteración. Si buscas simplificar tu ecosistema de audio, mejorar drásticamente el sonido de tu hogar y mantener la cartera a salvo, las ARC 5 MKII no solo son una opción recomendable, sino una compra obligatoria que se queda de forma definitiva en casa.


























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