Dobrinka Tabakova - Sun Triptych
- Fernando Alday

- hace 11 minutos
- 4 Min. de lectura
Segunda entrega de la compositora de origen Búlgaro/Inglés para el sello ECM.

Tras el éxito de su primer material publicado bajo la firma, String Paths hace algo más de 10 años, llega el anticipado colofón, llamado Sun Triptych.
Sun Triptych confirma a Dobrinka Tabakova como una de las voces más singulares y consistentes de la creación musical contemporánea. El álbum, publicado por ECM, no se presenta como una mera colección de obras, sino como un espacio sonoro unitario, cuidadosamente pensado, donde el tiempo parece dilatarse y la escucha se transforma en contemplación. Fiel a la estética del sello, esta grabación rehúye el dramatismo explícito y la retórica del impacto inmediato para situarse en un territorio de luz filtrada, resonancia interior y equilibrio formal.
Tabakova, nacida en Bulgaria y formada en el Reino Unido, ha construido su lenguaje a partir de una síntesis poco común: una profunda conciencia de la tradición, desde el canto litúrgico hasta el clasicismo tardío y, una sensibilidad contemporánea que evita tanto el experimentalismo agresivo como el neorromanticismo complaciente. Su música está marcada por un carácter tanto sugestivo como revelador, la profundidad y atención con que se abordan las composiciones crean atmósferas profundas y con distintos niveles. Sun Triptych es una manifestación clara de esa estética.
La obra de Tabakova se caracteriza por una relación muy precisa con el tiempo musical. Sus estructuras suelen ser claras, incluso sencillas en apariencia, pero sostenidas por una atención minuciosa al color, a la resonancia y a la evolución lenta del material. En este sentido, su música se inscribe en una línea estética donde el silencio y la repetición no son recursos decorativos, sino elementos estructurales.
Sun Triptych se articula como un tríptico no solo en el sentido formal, sino también simbólico. La referencia al sol no remite aquí a un brillo desbordante, sino a una fuente de energía constante, serena, casi inmóvil. La luz en Tabakova no deslumbra: envuelve. Esa cualidad atraviesa todo el álbum y define su impacto emocional.
Desde los primeros compases, se impone una sensación de equilibrio cuidadosamente construido. Las texturas son transparentes, los gestos medidos, las dinámicas contenidas. Tabakova demuestra una notable capacidad para escribir música que respira, que deja espacio al oyente sin perder densidad expresiva. No hay acumulación innecesaria de materiales ni desarrollos forzados: cada idea aparece, se despliega y se disuelve con naturalidad.
El uso de la armonía es uno de los rasgos más distintivos del álbum. Tabakova trabaja con campos armónicos que sugieren una tonalidad ampliada, nunca del todo afirmada ni completamente disuelta. Este equilibrio genera una sensación de familiaridad suspendida, un estado intermedio que resulta especialmente propicio para la escucha prolongada. La consonancia no es aquí un refugio conservador, sino un medio para explorar la profundidad emocional sin recurrir al conflicto explícito.
La obra central que da título al álbum funciona como eje conceptual y expresivo. En ella, Tabakova desarrolla un discurso donde la repetición adquiere un carácter meditativo. Los motivos se transforman lentamente, casi imperceptiblemente, creando una continuidad que invita a una escucha atenta y paciente. No se trata de música narrativa en el sentido tradicional, sino de música espacial: más cercana a la contemplación que al relato.
Cada sección del tríptico presenta una variación sutil del mismo universo sonoro. Los cambios de registro, de densidad y de color instrumental están cuidadosamente dosificados, de modo que la unidad global nunca se ve comprometida. Esta coherencia interna es una de las mayores virtudes del álbum: incluso en los momentos de mayor contraste, la identidad sonora permanece intacta.
Los intérpretes reunidos en Sun Triptych comprenden con claridad el tipo de atención que esta música requiere. No hay lugar para el protagonismo individual ni para la expresividad enfática. La interpretación se construye desde la escucha mutua, desde una conciencia compartida del pulso interno de cada obra.
La afinación, el control dinámico y la calidad del ataque son esenciales en este repertorio, y aquí se presentan con un nivel de excelencia notable. Los instrumentos parecen integrarse en un solo cuerpo sonoro, donde cada entrada está cuidadosamente medida y cada resonancia plenamente asumida. El resultado es una ejecución que transmite serenidad y confianza, sin perder intensidad emocional.
La producción de ECM desempeña un papel decisivo en la eficacia del álbum. El tratamiento del espacio sonoro es ejemplar: la acústica permite que los sonidos se expandan, que los silencios tengan peso y que las resonancias se integren en el discurso musical. No se trata de un sonido espectacular, sino honesto y profundamente musical.
Esta estética resulta especialmente adecuada para la música de Tabakova, que depende tanto de la percepción del espacio como de la sucesión de eventos. La grabación no comprime ni dramatiza artificialmente; acompaña la música con discreción, permitiendo que el oyente perciba la respiración natural de las obras.
El impacto de Sun Triptych es gradual, acumulativo. Es un álbum que gana con la repetición, que revela nuevas capas de sentido a medida que se profundiza en la escucha. En un contexto musical a menudo dominado por la urgencia y la saturación, esta propuesta se siente especialmente necesaria. Se premia la paciencia, la atención, la astuta y profunda observación, todos ellos elementos que, lamentablemente, esta sociedad "líquida" (en palabras de Bauman) nos van escapando en favor de la rápida e inmediata satisfacción y el consumo desmedido de contenido, impulsos, estímulos.
La música de Tabakova ofrece un espacio de pausa, de atención sostenida, sin caer en la neutralidad emocional. Hay calidez, hay una forma de consuelo, pero también una lucidez que evita cualquier sentimentalismo. Es una música que confía en la inteligencia y la sensibilidad del oyente, sin guiarlo de manera explícita.
Con Sun Triptych, Dobrinka Tabakova reafirma una voz compositiva madura, coherente y profundamente personal. El álbum se presenta como una experiencia sonora unificada, donde forma, timbre y tiempo convergen en un equilibrio poco frecuente. La interpretación, contenida y precisa, junto con la cuidada producción de ECM, contribuye a una escucha de gran profundidad y serenidad.





Comentarios